












¿Tienes un hueco feo entre el suelo y la pared, o quieres evitar que se meta polvo y suciedad en esa ranura? Este zócalo autoadhesivo es la solución fácil. Viene en un rollo de 5 metros de largo y 10 cm de alto, hecho de un material NBR suave y flexible que se adapta a esquinas y curvas sin problemas. Es autoadhesivo: solo tienes que limpiar bien la pared, pelar el papel protector por detrás y pegarlo presionando fuerte. No necesita tornillos, taladros ni pegamento extra. Además, lo puedes cortar con unas tijeras para ajustar la longitud. Es ideal para salones, dormitorios, cocinas, garajes… donde sea. No es un zócalo de madera dura, es más bien una moldura suave que disimula y sella. Eso sí, si la pared está muy irregular o húmeda, puede que no pegue tan bien. Pero para la mayoría de casos, funciona de maravilla y queda limpio.